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Alcalde
Nicolás García Bustos

PARTIDO: PARTIDO SOCIAL DE UNIDAD NACIONAL

VOTOS: 19.155

POBLACION: 63.226

Gentilicio
Mosquereños

Himno

I
Salve mi tierra Mosquera
honor de escudo y bandera
noble, sencilla y hermosa
radiante como una rosa
en tu laguna la Herrera
se contonea las estrellas
y eres la dulce anfitriona
de una gran casta española.
II
Mosquera camino de seda
tu nombre lo llevo en el alma
tu gente alegre y sincera
me inspira que siempre te quiera
Mosquera mi cuna mi arrullo
de ancestro que colman mi orgullo
por eso mi oración te implora
a ti María Auxiliadora.
III
Las aguas del río Balsillas
le dan riqueza a tus campos
y le aderezan los sauces
el verde de los paisajes
arroyito del Santuario,
encuentro de Chibchas y Panches
donde germinó la gloria
que escrita está en nuestra historia.
IV
Oh! Villa de Cuatro Esquinas
testigo del primer mensaje
aquí la libertadora
lloró en su último viaje
Mosquera mi cuna, mi arrullo
de ancestros que colman mi orgullo
por eso mi oración te implora
a ti María Auxiliadora.

 


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HISTORIA

Fecha de fundación:27 de septiembre de 1861

Nombre del/los fundador (es):Ver historia

Reseña histórica:
1. Época Indígena

1.1 Los primeros pobladores de Mosquera

Los primeros habitantes de Mosquera, pertenecieron a la familia de los muiscas, estas son las características más importantes de éste grupo indígena.

Descansó principalmente en la agricultura, que constituía la ocupación básica. Las mujeres eran quienes reservaban el cultivo del campo, una costumbre de estos grupos sedentarios y que está en íntima relación con el culto de la fertilidad, en el cual éstas desempeñan un papel de gran significación.

Entre los principales productos de la tierra que cultivaban se menciona en primer término el maíz, la papa, la arracacha, la quinua, la batata, el tabaco, la yuca y el algodón, a los cuales se agregaban otros como hibias, cubios, tomates, ají, frijoles , ahuyamas, y calabazas. Tenían también gran comercio de frutas, como piñas, aguacates, guanábanas, guamas, pitahayas, guayabas, etc; a las que se aficionaron rápidamente los españoles, por su exquisito sabor y por su valor nutritivo.

La actividad agrícola como base económica de los muiscas, influyó grandemente en la organización socio-política del pueblo y en la estructura de su forma religiosa. gracias a la domesticación de las plantas, alrededor de los labrantíos se estabilizaron los grupos, hasta tornarse sedentarios, todo lo cual los llevó a un mejor conocimiento del medio, puesto que les permitió localizar los yacimientos de sal y gema y las minas de cobre y esmeraldas, a la vez que enriquecer el panteón de sus deidades y concebir la morada misteriosa de algunas de ellas en las empinadas cumbres, en las cuevas y en el fondo de las lagunas.
1.1.2 La Pesca

La pesquería fue también de las actividades de subsistencia, explotaban esta industria especialmente en la Laguna La Herrera. En los depósitos arqueológicos explorados un territorio Chibcha se han hallado piedras pequeñas. Que por su morfología se interpretan como pesas de red. los peces preferidos eran los que todavía se conocen popularmente con los nombres de capitán y guapucha, que abundan en las aguas de la sabana y de las regiones vecinas.

1.1.3 La Caza

La caza se practicaba con tiraderas o propulsores, el arma típica de estos grupos. Los animales de caza eran preferentemente venados, que abundan en el territorio y cuyo sacrificio era reservado sólo a los señores principales. El tigre y el oso debieron ser también animales de cacería, pues sus pieles se lucían en gorros y otros adornos que llevaban los principales en ocasiones de determinadas festividades y prácticas ceremoniales.

1.1.4 Los Tejidos

La industria de los hilados era, quizá, la artesanía más floreciente entre aquellos nativos y constituía para ellos un importante renglón económico, pues el sobrante de producción lo intercambiaban al lado de la sal, con los pueblos vecinos, en su activo comercio que les procuraba aquellos artículos de que carecía en su territorio. Es importante resaltar que la existencia de gran número de talleres familiares constituye una gran evidencia de una larga tradición de la industria de ésta región de Colombia.

A la llegada de los conquistadores españoles los muiscas soportaban un verdadero cerco de pueblos enemigos, los cuales habían avanzado desde las márgenes del río Magdalena, ascendiendo por la vertiente de la cordillera hasta llegar a las goteras mis-mas de la Sabana de Bogotá y constituían un peligro inminente para su estabilidad socio-económica. Fue así como aquellos perdieron el dominio sobre varias comarcas templadas y cálidas, que antes destinaban el cultivo de algodón para abastecer la demanda de materia prima por parte de los numerosos grupos de tejedores. En esta forma se dificultó en grado sumo para los muiscas el acceso a las fuentes de aprovisionamientos de algodón, que tuvieron que adquirir entonces en regiones apartadas y por intermedio de algunos grupos emparentados, como los guanes.

Además de las fibras de algodón los muiscas utilizaron otra como el fique para tejer piezas de distintos usos, cuerdas etc. como instrumentos para hilar emplearon los muiscas el huso, que consistía en un volante o tornero hecho en piedra, adornado con dibujos incisos rellenados con pasta blanca y que tenían un significado mágico religioso. Eran de forma circular, con una perforación cental destinada al cabo, que consistía en una pequeña varilla de macana en la cual se envolvía el hilo y de cuyo extremo superior se impulsa este instrumento de un movimiento de rotación.

1.1.5 La Minería

Esta la practicaban para beneficiar recursos del subsuelo, como el carbón mineral, cuyo empleo ha quedado plenamente comprobado con los hallazgos realizados por arqueológicos.

Panes de sal y mantas fueron hallados por los expedicionarios que remontaron el Magdalena , en las orillas misma s de este río y éstas fueron el incentivo principal que tuvieron en su expedición, cuando se enteraron que su procedencia eran las tierras altas, una zona donde debía existir un pueblo numeroso, rico e industrioso, como efectivamente lo hallaron en la meseta Chibcha.

Además del oro y la tumbaga, los Muiscas utilizaban frecuentemente el cobre sin mezcla para la elaboración de varias piezas, como adornos de bastones ceremoniales, figuras antropomorfas hechas en el sistema de molde cerrado, pectorales, narigueras, zarcillos, cascabeles, caracoles etc.

1.1.6 La Vivienda

La habitación de los Muiscas era de planta circular, con techo cónico y pajiz, a veces sostenido por un gran poste central, según las descripciones de las crónicas y las comprobaciones realizadas en varios depósitos arqueológicos del área Chibcha.

El sistema de construcción era el bareque, es decir, paredes formadas por maderos que se recubrían, por dentro y por fuera, con astillas de guadua, fijados por medio de cuerdas.

El ínter espacio de los muros así construidos, se rellenaba con tierra, amasada con paja, para hacer más abrigados los recintos y defenderlos del aire frío de los altiplanos. Las puertas de acceso eran pequeñas y en el interior del techo lo cubrían con un fino tejido de cañizos, atados con hilos de distintos colores, lo que daba a las habitaciones un ambiente agradable y vistoso. Aún pueden verse trabajos de ésta índole, que fueron adaptados en la construcción de los españoles.

A las puertas de tales edificaciones solían colocar placas de oro, a manera de discos o “chagualas”, que producían un hermoso tintineo cuando se abrían o cerraban a la vez que constituían un hermoso y reluciente adorno para la edificación.

El conjunto que ofrecían las poblaciones era agradable y pintoresco, con los núcleos de viviendas pajizas, en las que sobresalían desde lejos los cercados de los caciques y las casas de los demás personajes de jerarquía política o religiosa.

1.1.7 Vestidos y adornos personales

El vestido de los Muiscas consistía en camisetas o túnicas cerradas, de algodón, que les cubrían hasta debajo de las rodillas. Encima de los cuales llevaban otra manta cuadrada, que le servía de capilla. Generalmente eran de color blanco, pero las tenían también pintadas, con tintas negras y rojas, pero éstas últimas solo las podían usar gentes de algún rango.

En los casos de muerte de algún pariente, se vestían con mantas de color rojo y su cuerpo lo teñían del mismo tono, por medio de achiote. Esta este el color luto para los Muiscas.

Tanto hombres como mujeres llevaban el cabello largo y éste les caía sobre los hombros; frecuentemente se los pintaban para hacerlo más negro, por medio de ciertos tintes de origen vegetal. En las ceremonias y festividades especiales cubrían la cabeza con gorros hechos de piel de animales feroces como leones, tigres, osos que adornaban con plumas de vistosos colores, a manera de coronas.

Además de las mantas pintadas a pincel, los símbolos externos de los dignatarios Muiscas eran las coronas de oro, las grandes narigueras, en forma de boceras pues les cubrían totalmente la boca y el mentón y una especie de centro corto de guayacán. En algunas figuras se ven representaciones de objetos ceremoniales en las manos de personajes que perecen ser sacerdotes, pues llevan cargando a la espalda un niño.

1.1.8 La legislación de Nemequene

 La nación Muisca produjo un verdadero héroe, Ne mequene. A su esfuerzo se debió la unificación política del estado, que habría logrado luego combatir y someter a su jurisdicción de cacicazgos de Fusagasugá, Zipaquirá, Guatavita, Guasca, Ubate, Simijaca y Ubaque.

Encontró la muerte como un valiente, cuando medía sus fuerzas con los aguerridos huestes del poderoso hunza, Quimuinchatocha.

Pero no sólo se preocupó por la unificación del naciente imperio, sino que dictó sabias normas de administración pública y estableció preceptos morales que obligó a cumplir a sus súbditos bajo pena de fuertes castigos. Tales normas indican ya la existencia en el grupo Muisca de un avanzado concepto de juridicidad, que no puede negarse cuando se conoce en detalle el alcance y el significado que tenía el llamado código de Nemequene, el cual estableció un régimen de privilegios según las categorías sociales, normas fiscales y un sistema de castigo para reprimir la comisión de faltas contra el orden social establecido y contra la moral pública.

El pueblo Chibcha se regía por códigos y normas estrictas, su sistema judicial tendía hacia el equilibrio social.

Tenía cuatro principios básicos:

1. No matar
2. No mentir
3. No hurtar
4. No quitar la mujer ajena

Y todas las demás disposiciones contenidas en el famoso Código de Nemequene.

1.2 Los Yacimientos Arqueológicos de Mosquera

La población cundinamarquesa de Mosquera llamada Cuatro Esquinas, es ampliamente conocida por la riqueza de su suelo en yacimientos paleontológicos, los cuales han sido objeto de estudio sistemático en años recientes. También existen aquí interesantes manifestaciones de arte rupestre de la época Prehispánica, consistentes en dibujos hechos con tinta roja en los acantilados de la región, similares a los que han sido localizados en otros lugares de la sabana y cuya interpretación es todavía problemática, si se tiene en cuenta la diferencia de nuestros conocimientos acerca del significado preciso d estas enigmáticas manifestaciones.

La habitación de los Muiscas era de planta circular, con techo cónico y pajiz, a veces sostenido por un gran poste central, según las descripciones de las crónicas y las comprobaciones rea-lizadas en varios depósitos arqueológicos del área Chibcha.

Los yacimientos paleontológicos fueron reconocidos científicamente por parte de los investigadores José Royo Gómez, del Servicio Geológico Nacional, Director del Museo de Paleontología de la Universidad de California, quienes exploraron la zona de los primeros meses del año 1951. Los citados investigadores encontraron aquí un importante depósito de animales fósiles, correspondiente a la era cuaternaria. Entre las especies extinguidas cuyos vestigios allí se conservan, figuran un perico ligero, del cual se halló la mandíbula y un mastodonte, del que se conservan algunas vértebras y los grandes colmillos. Los yacimiento aludidos están ubicados en las fincas de Mondoñedo y Aguas Claras, dedicadas hoy a criadero de ganado de lidia.

Un hallazgo de gran interés fué verificado por Royo Gómez en las proximidades de los depósitos fosilíferos. Se trata del fragmento de una figura de cerámica, al parecer zoomorfo, con profundas incisiones en el lomo, a manera de espinas de pescado. Desde un principio se consideró tal objeto como atípico en la tipología de la cerámica del área Muisca. Sin embargo ofrece algunas similitudes con fragmentos de cerámica hallado en la Laguna de Guatavita, en el año 1950, obsequiados al Instituto Colombiano de Antropología por el señor Peter Schuler. La pieza se localizó en una capa geológica que parece ser bastante antigua, compuesta de fango y cenizas, capa que alcanza a recubrir gran parte de los cerros de la zona en la actualidad. Dicho estrato es. Según los científicos citados, más vieja que el estrato que corresponde a la cultura Muisca, y pertenece al el oceno antiguo.

Pictogramas Indígenas

En la zona donde se hallan los yacimientos aludidos la estratigrafía es como sigue:

Primero, una capa vegetal, asiento de poblaciones modernas, muy erosionada por agentes atmosféricos y por la explotación irracional y primitiva de las canteras y areneras que existen en los planos inclinados que se recuestan contra los cerros, donde se identifican restos de antiguos sitios de habitación.

Segundo, Una capa en la que se encuentran elementos correspondientes a la cultura Chibcha propiamente dicha, que afloran en la superficie en algunas partes, debido a la erosión de la primera capa.

Un tercer estrato está formado por la capa del antiguo fango y por las cenizas que hasta allí llegaron, arrojadas por remotos volcanismos.

Fue en esta misma zona, a pocos kilómetros, donde se exploró, en el mismo año de 1951, depósitos arqueológicos, en los que hallaron la estructura de los que debió haber sido una gran casa ceremonial, de la cual localizamos los restos de los grandes maderos que soportaban los muros, lo mismo que fragmentos de cerámica, objetos de industria lítica, numerosos huesos de venado y de curí y enterramiento humanos.

1.2.1 Las Exploraciones

 La exploración de estos depósitos se realizó en colaboración con el maestro Vidal Antonio Rozo. Los trabajos se operaron en el sitio denominado La Loma, hoy atravesada por la carretera que conduce a la población de la Mesa y ubicada en la Hacienda Mondoñedo. Las canteras de los alrededores de este sitio han sido, desde hace varios años, objeto de una intensa exploración, lo mismo que las capas arcillosas, las cuales se utilizan para la fabricación de adobe. Tales explotaciones han provocado derrumbes en los planos inclinados, con lo cual han quedado al descubierto vestigios arqueológicos, con fragmentos de cerámica y numerosos restos óseos, que han rodado varios metros de su sitio originario.

El sitio de La Loma fue escogido para el primer reconocimiento por la circunstancia de ser una eminencia de terreno que, a primera vista, llama la atención por su posición con respecto a las colinas que la flaquean, pues se encuentra en le centro y tiene la forma de otero, muy apropiado para el asiento de un sitio de habitación. Como dejamos anotado, la eminencia fue cortada posteriormente por la banca de la carretera que comunica a Mosquera con la Mesa.

Presentaba en el momento de las exploraciones una rotura en su flanco oriental, debido quizás a la acción erosiva de un arroyo que debió bordearla en una época remota y del cual se conserva todavía el viejo cauce, que en invierno alcanza a tener algunas aguas.

Los trabajos arqueológicos se iniciaron operando una brecha en el flanco erosionado, el oriental, de un metro de ancho y cuatro de largo, desde la base de La Loma hasta su parte más eminente. Se trataba de averiguar si la loma era artificial o si correspondía a un levantamiento natural del terreno. Comprobando plenamente esto último, se encontró en dicha brecha restos óseos correspondientes a numerosos roedores, en especial el curí y gran cantidad de fragmentos de cerámica.

Con estos indicios, las exploraciones se continuaron en la parte de encima con una serie de excavaciones, consistentes en brechas circulares concéntricas, por niveles de veinte en veinte centímetros, presumiendo desde un principio que allí había estado edificada una gran construcción de planta circular, como efectivamente resultó ser.

Las primeras conclusiones que se desprenden de las referidas exploraciones, son las siguientes:

1. La Loma sirvió como asiento de diferentes poblaciones, una de origen prehispánico y otra moderna, la primera evidencia por la presencia de elementos arqueológicos, tales como enterramientos, cerámica típica del estilo que Haury y Cubillos han definido como característico de la cultura Muisca; industria lítica, vestigios de una construcción de planta circular y numerosos huesos de venado y de roedores, y la segunda por la presencia en la superficie de algunos fragmentos de cerámica vidriada, dientes de caballo, etc.

2. La ocupación prehispánica edificó sobre esta loma una construcción de planta circular y techo cónico, soportada sobre grandes maderos, cuyos vestigios se conservan y permitieron apreciar su diámetro, que en los más gruesos alcanzaba a sesenta centímetros. El número de los maderos identificados fue de más de trescientos, entre gruesos y delgados.

3. Se hallaron unos enterramientos de niños, bastante superficiales y próximos a los maderos de la construcción.

4. Se localizó un enterramiento femenino de adolescentes, de cúbito lateral derecho, con los miembros semi-flejados, posición similar a la observada en enterramientos explorados por el investigador Eliécer Silva Celis en las regiones de Soacha (Cundinamarca) y Sogamoso (Boyacá). El miembro inferior izquierdo presentaba fracturas a la altura de la tibia y encima se observaron abundantes restos de maderos, lo que induce a pensar que en este caso se trata de un sacrificio hecho para propiciar la buena suerte de la construcción.

5. Se localizaron abundantes huesos de venado, curíes, conejos, de algunas aves, y de jabalí, lo que permite pensar que estaba edificada aquí una casa ceremonial, destinada algún sacerdote o a servir de vivienda a un cacique.

6.Un enterramiento localizado in situ en uno de los derrumbes de los alrededores de La Loma y que posiblemente pertenece a otra época, quizás a un periódico anterior al de La Loma, fue excavado y permitió hacer las siguientes observaciones:

7. El entierro era secundario, pues los restos óseos no tenían una posición anatómica; éstos habían sido sometidos. En el mismo sitio que se encontraron, a cremación, según el aspecto de prolongado calentamiento del piso y las abundantes cenizas.

Esta costumbre de cremar los restos óseos en entierros de segunda fase, si bien fue común a otros grupos Chibchas, como los Guanes, indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, indígenas Zopías, parece, sin embargo, que no fue muy frecuente en el área de la Sabana de Bogotá. Es de advertir que casi todos los restos óseos que se han puesto al descubierto en las areneras de Mosquera, debido a los derrumbes ocasionados por tales explotaciones presentan un aspecto de calcinación parcial, quizá podría suponerse que la población que allí vivía se vio abocada en alguna catástrofe, tal vez a un ataque sorpresivo de los grupos enemigos fronterizos, los Panches, que habrían incendiado las viviendas, pereciendo así varios de sus moradores.

8. El enterramiento antes mencionado debe excluirse de la hipótesis sugerida, pues se trata aquí de un caso claro de cremación de los restos óseos en un entierro de segunda fase. La incineración se hizo por el sistema de pira, es decir, colocando los huesos entre maderos y chamizos, a los cuales se prendió fuego para conseguir este objetivo. Así se explica la calcinación sólo parcial que presentan algunos y la abundancia de carbón de leña y de leños también quemados, cenizas y otros residuos, en este estrato de cerca de un metro de espesor, juntamente en un lugar que parece hacer sido destinado a estos ritos funerarios, a juzgar por la abundancia de vestigios de restos óseos que allí se aprecian.

9. Antes de la cremación, los huesos fueron bañados con pintura roja, cuyos pigmentos pudieron ser observados en la superficie calcinada de los huesos. Tal circunstancia, que es la prueba fehaciente de que se trata en este caso de enterramientos secundarios, ha sido comprobada también en otros sitios arqueológicos explorados en la Sabana y en varias regiones del país, como Tierradentro (Guaca) y la Orinoquia, en donde ha sido observada estas prácticas en las tribus que allí viven, las cuales, luego de exhumar los restos de sus difuntos, pintan los huesos d rojo y los colocan en cuevas. El color rojo tuvo una significación funeraria entre varios pueblos prehispánicos americanos, como los Mayas y otros grupos.

Tal idea parece que la tenía también los Muiscas y las poblaciones de Tierradentro en donde el color rojo aparece en los restos óseos de entierros secundarios y en la ornamentación de los templos funerarios.

También en San Agustín (Huila), varios de los monolitos presentan huellas de pintura roja, blanca y negra.

1.3 Arte Rupestre en Mosquera

Las primeras referencias del arte rupestre se remontan a los siglos XVI y XVII cuando los cronistas mencionaron las pinturas y grabados indígenas como algo excepcional y vistoso.

Buen parte de los estudios sobre arte rupestre son meritorios al registrar por primera vez pinturas y grabados; otros (muy pocos) por MyCompany Quarterly Reportar su localización; algunos por hacer interpretaciones con relación a mitos ancestrales de creación, dentro de un contexto cultural todavía vinculado con descendientes directos.

Y claro está, no faltan interpretaciones con base en cuentos de mohanes y leyendas fantásticas sin ninguna objetividad, validez científica, cronológica ni histórica.

Localización: Las piedras se localizan a 4,5 kilómetros al sur de la población de Mosquera, en la Vereda Balsillas, sobre el costado norte de los Cerros de Usca específicamente en las inmediaciones del sitio conocido como la cantera Grodco - S.C.A. Se encuentran a una altura de 2.590 metros sobre el nivel del mar.

Temperatura: 14ºC

Topografía: Ladera

Coordenadas Geográficas: 4º 40’ 9 . 34” Latitud norte 74º 15’ 5. 07” Longitud oeste.

Coordenadas Planas: 1007766.688 este 981082.748 norte.

Acceso a las Piedras: Las piedras se localizan a 4.5 Kilómetros de la población de Mosquera. Para llegar a éstas se toma la carretera del Municipio de la Mesa. A tres kilómetros se localizan dos puentes, sector que es conocido con el mismo nombre. De allí hacia el occidente parte una carretera que conduce a una planta de gas. Dicha carretera bordea por el costado sur La Laguna de la Herrera que en la actualidad está recuperada.

Paralelo a la carretera se encuentran los cerros pedregosos de Usca. Entre 1.320 y 1.460 metros de distancia desde los Puentes y a 80 metros de la carretera, en la parte alta del cerro se localizan las tres piedras con pinturas. Entre la primera y la segunda piedra, hacia el occidente, hay una distancia de 40 metros; la distancia es de 100 metros entre la segunda y la tercera piedra en la misma dirección.

2. Época de la Conquista en Mosquera

Correspondió a la expedición del adelantado Gonzalo Jiménez de Quezada, encontrar y conquistar toda la Sabana de Bogotá - territorios del Zipa - Los expedicionarios llegaron a Guachetá, para la historia de Cundinamarca se inicia la época de la conquista el 12 de marzo de 1937, día de San Gregorio en que llegó la expedición del Adelantado Jiménez de Quezada.

Luego pasaron por Lenguazaque pueblo con una ancestral tradición tejedores y ascendieron por el lomo de la serranía para llegar a Suesuca (Suesca) el día miércoles 14 de marzo desde cuyas alturas divisaron la laguna que lleva su nombre y también en un maravilloso espectáculo la Sabana de Cundinamarca.

El cacique de Suesca, como buen amigo del Zipa, no podía dejar de avisar a su señor de un hecho tan importante como era la llegada de gentes extrañas por sus tierras. Muy detalladamente le mando a decir cuantos eran los españoles en número y condición, cuales eran las intensiones que a él le habían declarado, los caballos en que caminaban y cuanta circunstancia pudo conocer de ellos.

Así fue alertado el Zipa de que se trataba de hombres de arrojo y grandes bríos, fue advertido de la fuerza y ligereza de sus caballos, supo de la rareza de sus armaduras y de la capacidad tan mortífera de sus armas.

Luego de varios días pasó Quezada de Cajicá a Chía. El Bacatá no quiso admitir la amistad de los españoles y cambio sus mensajeros por guerreros.

Quezada en Chía decidió pasar la Semana Santa. Pero no fue tan tranquila, puesto que de noche y de día, vivían pendientes en defenderse de los Guechas que no cesaban de molestarlos con grita y armas.

Por su parte el cacique de Chía, siempre quiso ser amigo de los españoles.

 En ese entonces Mosquera pertenecía a la Población de Funza

 El 5 de abril llegaron a Suba y a Tuna. El cacique de Suba, sabiendo de los españoles que habían llegado a Chía y se dirigían a sus tierras, salió a recibirlos a legua y media de su pueblo, llevándole muy buena cantidad de oro y esmeraldas y muy finas telas de algodón. Y entregándole este magnífico presente a Quezada, hizo en el una amistad y una paz tan duradera, que siempre mantuvo mientras vivió.

Tan pronto los españoles decidieron avanzar sobre el cercado de l Zipa, en su capital Bacatá, éste decidió abandonar Muequetá, con sus mujeres, hacienda y soldados.

Quezada salió de Suba pasando por los Pantanos de Engativá marcharon a Funza donde llegaron el 20 de abril. De Suba a Funza eran apenas tres leguas por un río en esos momentos caudaloso y para hacer más tiempo en la huida, mando el Zipa muchas tropas de indígenas para hacerles cuanta resistencia pudieran y le diesen tiempo para ponerse a salvo, como en efecto ocurrió.

Cuando los españoles lograron cruzar el río y llegaron a la capital (Bacatá) esta la encontraron vacía.

Una vez el Zipa abandonó su cercado organizo sus tropas en bosques cercanos en forma d e guerrillas para obstaculizar a los invasores. En todo el tiempo que estuvo el General con sus soldados en el cercado de Bacatá, que fue hasta la Pascua del Espíritu Santo no pudo rastrear donde se había escondido el Zipa.

Bellamente nos narra Tocarinda Arte...sana de los Muiscas

Quezada llega a Funza el 20 de Abril

Como homenaje y reconocimiento al General Tomás Cipriano de Mosquera, el gobierno del estado de Cundinamarca erigió en distrito municipal el partido o vereda de Cuatro Esquinas con el nombre de Mosquera por Decreto del 27 de septiembre de 1861, fecha que se estima como la de su fundación, segregándolo de Funza.

El texto del Decreto es el siguiente:

 “Decreto creando el Distrito de Mosquera”

 El Gobernador del estado soberano de Cundinamarca, decreta:

 “Artículo 1. El Sitio de Cuatro Esquinas donde se cruzan los caminos de occidente y balsillas, se erige en Distrito con el nombre de Distrito de Mosquera”.

“Artículo 2. Se tomará por cuenta del estado el terreno suficiente para plaza y doce manzanas más para área de población, con sus correspondientes calles. El valor de los terrenos expropiados será el que resulte del avalúo hecho por dos peritos nombrados unos por la gobernación y el otro por el dueño del terreno, quienes nombran un tercero en caso de discordia”.

“Artículo 3. El precio d los terrenos expropiados se reconoce como deuda del Estado de Cundinamarca y será pagado del mismo modo que determine la Asamblea constituyente que pague, todo lo que se ha tomado de particulares por la necesidad pública.

2.1 Creación del Distrito Mosquera

 General Tomás Cipriano de Mosquera

“Artículo 4. El secretario del estado hará la demarcación del área de la población y de la plaza”.

“Artículo 5. La población del Distrito Mosquera será gobernada en lo administrativo como lo está hoy el Distrito de Funza”.

“Artículo 6. Los límites del Distrito de Mosquera serán hasta las haciendas de Quito y San José por el oriente y el occidente; hasta el puente Balsillas por el sur, y por el norte hasta la mitad del camino que va de Funza al Distrito de Mosquera”.

“Artículo 7. Los solares que se demarquen en el área de población del Distrito Mosquera se dará en propiedad todo el que edifique la tapia y teje dentro del término de un año. El poblador que no edifique la tapia y teje dentro del término de un año. El poblador que no edifique dentro del término fijado, perderá el derecho adquirido por la adjudicación”.

“Artículo 8. El secretario de gobierno queda encargado de la ejecución del presente Decreto, en todas sus partes”.

 Dado en Funza, a 27 de Septiembre de 1861. Justo Briceño. José M. Vergara y Vergara”.

 Por ley 11 de septiembre de 1862 se reconoció el Distrito. Los terrenos del área de población en cuatro carteles o secciones, se dividieron en de a ocho solares cada uno, se fijaron calles y carreras y se adjudicaron lotes a la iglesia y la casa municipal.

Hizo el plano de la población el ingeniero Indalecio Liévano.

El primer cabildo fue presidido por Miguel Ordóñez Salas.

 Mosquera es la Cuna del Movimiento Municipalista de Cundinamarca

 En la Asamblea de Municipios de la Sabana celebrada en Bogotá en 1934, los delegados de Mosquera Jorge, C. Candia, Martín Vargas y Carlos Tavera hicieron una primera presentación de la problemática municipal.

El acto afirmativo que le da la categoría de sede del movimiento es la Asamblea de municipalidades de Cundinamarca celebrada en Mosquera el 16 de Septiembre de 1962, presidida por figuras representativas del Departamento.

2.2 Fundadores de Mosquera

Sobre la memorable fundación de nuestro municipio leemos de la “Monografía Histórica del Municipio de Mosquera”, la siguiente descripción: “Al hacer una breve relación de los primeros acontecimientos oficiales desarrollados en el Distrito de Mosquera, nos parece de justicia citar aquí los nombres de los vecinos y propietarios que con mayor fe y entusiasmo iniciaron y secundaron la creación de aquél. Es posible que algunos nombres se nos hayan escapado, pero los que con, más relieve se ofrecen a nuestra investigación son estos: Ciriaco Rico, Gregorio Rodríguez, Francisco y Teodoro Pulido, Francisco Forero, José Ignacio Aranza, quien espontáneamente consignó $150 para ayudar a cubrir el valor del área de población, Agapito García, Pio Macías, Simón Gonzalez, el Coronel Simón Camargo, Joaquín Rico, Eustacio de la Torre, propietarios de la hacienda San José y uno de los contratistas del macadams del camino de occidente, José María Godoy, Luis Calderón, Mauricio Rizo Portocarrero, Agustín Pinzón, Nicanor Rodríguez, Ramón Soto, famoso militar y empresario del transporte establecidos en Cuatro Esquinas, Gabriel Godoy, casimiro Aranza, Vicente Boada, Esteban Saenz de San Pelayo, padre de numerosa familia llamada de los Pelaos quizá por la afinidad con el segundo apellido; Pedro Hernández, Anacleto Olaya, Antonio Forero, Adriano Rojas, Pedro e Isidro Rico, José María Hurtado, esposo de una descendiente del Marquez de San Jorge y propietaria de El Novillero; Timoteo Rojas, el más caracterizado de los campesinos de Siete Trojes; Ignacio de la Torre, propietario d una gran parte de la hacienda de la Fragua.

La primera corporación municipal constituida para administrar los nacientes del nuevo distrito fue presidida por Ciriaco Rico y auxiliada por el Coronel Camargo de su condición de secretario. Este personaje muy conocido en los anales de las guerras civiles del año 40 en adelante, desempeñó todos los cargos públicos de Mosquera, en lo que prueba sus capacidades o el ascendiente que ejercía sobre los que procuraban.

La corporación municipal, presidida por el Doctor Ordóñez Salas, aprobó el 10 de Mayo de 1864, la siguiente proposición que revela el espíritu religioso de la época, no obstante las tendencias de los altos poderes: “El cabildo en su sesión de hoy resuelve lo siguiente: Comisionar al actual encargado de la alcaldía de este distrito para que, con su actividad y patriotismo reconocidos, invite a todos sus vecinos a fin de que contribuyan con lo que quisieran para levantar una capilla pajiza en su misma jurisdicción, con el exclusivo objeto de rendirle homenaje al Dios de los cristianos. Tal obra deberá de empezarse a la brevedad posible para que se manifiesten con la claridad las buenas intenciones de los miembros de esta corporación.

El 10 de Julio de 1864 se practicó en una completa cordialidad y mutua corporación la primera designación de lectores, quienes según el sistema político de ese tiempo, debían llevar a cabo la elección del segundo grado de diputados a la Asamblea de Cundinamarca. Los electores designados ueron los siguientes caballeros: Antonio Forero, Esteban Saenz (el pelao), Ignacio Aranza, Casimiro Aranza, Ramón Soto, Nicanor Rodríguez, Francisco Forero, Pedro Rico y Vicente Boada.

La primera obra publicada que se decretó fue la composición del camino que partiendo del partiendo del puente de El Perú, en los límites con Serrezuela, llegaba hasta el puente de Mandinga, sitio hoy llamado La Unión.

Como la población se proveía entonces de las aguas que pasando por la hacienda llamada El Desacomodo, HOY la Helida y El Perú, residuo de las del Molino de “Hernán Sánchez”, llegaban con grandes dificultades al vecindario, se invistió de plenos poderes de inspector de agua ad honorem a uno de los más enérgicos vecinos, Don Antonio Forero, para que recurriendo a todas las sanciones, prohibiese las estacadas o los focos infecciosos de sus inmediaciones. Es verdaderamente sensible que se haya perdido la tradición de aquel cauce, en lo que ha influido mucho la mudanza de los antiguos nombres d las haciendas por otros que suenan bien a ciertos oídos exigentes: Biarritz, Sain - Malo, Ajaccio, Cantorbery, La Atlántida, Bélgica, Holanda etc.

Nada más bello y expresivo que los viejos nombres aborígenes que daban la clave de muchos episodios de la historia, la cual solo a nosotros nos debe interesar. Tibaguyes, Usca, Fute, Churuguaco, Chinza Carure, Bosatama, Boíta, Teusaquillo, Gacha, Tibito etc.

El presupuesto de Mosquera en el año 1964 ascendió a la ínfima suma de $32
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